productos adecuados para superficies de corcho

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Superficies de corcho

 

 

 

 

 

 

Superficies de corcho

 

Con los tratamientos para corcho de LIVOS, sistema ALBANTO 777-798, se consiguen superficies de belleza duradera, que quedarán protegidas durante mucho tiempo contra el desgaste por fricción, la suciedad y el agrisamiento.

 

Los tratamientos LIVOS para corcho son superiores a los recubrimientos sintéticos en cuanto a su elasticidad.

 

Después de una correcta aplicación, se consiguen con tres aplicaciones superficies de brillo sedoso homogéneo.

El corcho colocado se lija primero a grano 100, para conseguir nivelar perfectamente las uniones entre losetas. Posteriormente, se debe lijar o pulir con disco verde, para conseguir una superficie suficientemente lisa para poder aplicar ALBANTO 798 ó KUNOS 241.

 

Al lijar y pulir, se observará una variación en el color superficial; el corcho se vuelve de color más claro. En otras palabras, una superficie de color claro y uniforme indica que el lijado previo ha sido homogéneo; si aparecen sombras oscuras, estas zonas se lijaron poco.

 

Después de aspirar el polvo de la superficie, se aplica el aceite con rodillo de hilo corto. Al cabo de unos 20- 30 minutos, la capa húmeda perderá su brillo intenso. Este es el momento adecuado para pasar un disco de color beige (lijado en aceite). Si este proceso se realiza de forma prematura, se producen salpicaduras desde el plato de la máquina rotativa, y que también pueden producirse cuando se aplica excesiva cantidad de aceite.

 

Después del lijado en aceite, se observará una superficie de ligero brillo sedoso. No debe haber zonas brillantes.

 

Después de un día de secado, se emplea un nuevo disco verde para realizar un lijado intermedio. De esta forma, se vuelve a alisar la superficie, ya que el corcho se puede hinchar al absorber el aceite. Esta hinchazón es la causa más habitual cuando el resultado del tratamiento presenta un brillo irregular.

 

Después de un nuevo aspirado de la superficie, se aplica aceite con rodillo de hilo corto. En esta mano, la capa será mucho más fina que en la primera; y se vuelve a lijar en aceite con un nuevo disco beige.

 

Después del secado completo, al cabo de un mínimo de 24 horas, la superficie se abrillanta con disco de color beige claro. Se aplicarán unos 20 ml de aceite con cuchara, que se reaparten con máquina y se abrillanta hasta que no se vean irregularidades en la superficie.

 

El corcho puede estar compuesto de diferentes calidades:

 

1. Granulado fino – contiene más cantidad de ligante, por lo que en esta superficie es relativamente fácil conseguir un grado de brillo homogéneo.

 

2. Un granulado más basto o con partículas grandes de corcho, son mucho más absorbentes. Después de tres aplicaciones, habrán absorbido suficiente cantidad de aceite como para conseguir un brillo homogéneo.

 

La inmediata superficie de las losetas de corcho presentará siempre un contenido inferior en ligantes que pocas micras debajo de la superficie. Si en el proceso de lijado se eliminan 0,1 mm de grosor, se llegará a la zona más rica en ligantes, en la que será más fácil conseguir un brillo homogéneo en el tratamiento. 

Si en los lijados previos o intermedios se elimina excesiva cantidad de corcho, este fallo se observará primero en las zonas de juntas. En una profundidad de aprox. 0,3 mm, el corcho contiene mayor cantidad de ligante, con lo que se observará inmediatamente un cambio visible a lo largo de las juntas si el lijado ha sido excesivamente profundo.

 

Un tratamiento superficial para corcho debe estar suficientemente seco a las 24 horas como para poderlo

pisar sin problemas con calcetines. A pesar del calor y peso corporal, no debe haber sensación pegajosa.

 

Una vez que se haya producido una superficie irregular, la posterior aplicación incluso de varias manos no permite igualar los grados de brillo, ya que las zonas mates se mantendrán muy absorbentes por su gran superficie, mientras que en las zonas brillantes, el brillo irá aumentando más y más. Una perfecta preparación del soporte evita de raíz los problemas con el grado de brillo.